Fotografías: José Manuel Amestoy y Mª Luisa Fernández
El pasado domingo 5 de julio, tres
personas de nuestra parroquia asistieron en el Monasterio de Lérez a la
proyección del documental El libro de los abrazos, una emotiva obra que
da a conocer el proyecto que Manos Unidas desarrolla en la República
Dominicana para ofrecer un futuro a niños y jóvenes en situación de extrema
vulnerabilidad.
La presentación corrió a cargo del sacerdote Tomás, misionero perteneciente a la Fundación La Merced, quien compartió cómo nació este proyecto. Fue precisamente esta fundación la que solicitó el apoyo de Manos Unidas para poner en marcha una iniciativa destinada a ofrecer un futuro a niños y jóvenes en situación de extrema vulnerabilidad en la República Dominicana. El presentador compartió cómo nació esta iniciativa tras encontrarse con una realidad profundamente dolorosa: decenas de niños vivían en la calle, trabajando como limpiabotas o limpiando los cristales de los coches en los semáforos para poder sobrevivir. Muchos de ellos no estaban escolarizados e, incluso, carecían de documentación o de un entorno familiar.
Movido por esta situación, comenzó acogiendo a algunos de estos menores con la
ayuda de catequistas y voluntarios en una sencilla construcción junto al río.
Aquel pequeño gesto de esperanza fue creciendo con el paso del tiempo gracias
al compromiso de muchas personas y al apoyo de Manos Unidas.
Hoy,
aquel proyecto se ha convertido en un completo centro educativo y social que
cuenta con guardería, colegio, comedor, espacios de recreo y aulas donde los
niños reciben formación académica, música y otras actividades. Además, se
acompaña a los jóvenes en su crecimiento personal y profesional mediante
talleres de barbería, peluquería y estética, con el objetivo de facilitarles
una oportunidad laboral y ayudarles a construir un futuro digno.
El
documental también muestra la labor de las religiosas y del personal sanitario
que colaboran en el proyecto, especialmente con las niñas y adolescentes,
afrontando situaciones muy difíciles derivadas de la pobreza, las violaciones, los embarazos
precoces y la falta de oportunidades. Asimismo, pone de relieve cómo, poco a
poco, numerosas personas e instituciones se han ido implicando en esta
iniciativa, desde benefactores locales hasta representantes diplomáticos y
otras entidades que han contribuido a hacer posible su crecimiento.
A
pesar de todo lo conseguido, el camino continúa. Entre los nuevos retos se
encuentra la mejora del acceso al agua potable para el colegio y
la ampliación de los recursos para seguir acompañando a estos niños y jóvenes
cuando alcanzan la edad adulta.
Sin duda, fue una experiencia enriquecedora que
anima a conocer más de cerca la labor que Manos Unidas realiza en tantos
lugares del mundo y a seguir apoyando proyectos que devuelven la esperanza a
quienes más lo necesitan. Quiero animar a todos a conocer de cerca
esta iniciativa y, si en alguna ocasión tenéis la oportunidad de ver el
documental El libro de los abrazos, no lo dudéis: merece la pena. Ojalá
este tipo de proyectos sigan despertando el interés y la solidaridad de muchas
personas, porque detrás de cada uno de ellos hay vidas que pueden cambiar para
siempre.

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