La capital fue el escenario elegido para una multitudinaria vigilia que generó gran entusiasmo entre los asistentes
por Gabriel Bravo
El pasado sábado, día 6 de junio, tuvo lugar una vigilia del Papa en Madrid
ante más de medio millón de jóvenes entusiasmados por poder vivir dicho
evento. En nuestra ciudad se hizo una conexión con la vigilia en la parroquia
de San José, que fue seguida por numerosos fieles a través de una pantalla en
dentro de la iglesia.
El Papa empezó saludando a todos los jóvenes, dándoles las gracias por
compartir la Fe y contestando a las inquietudes de algunos que representaban
a parroquias de Madrid. Estas son algunas de las preguntas planteadas:
Marina le preguntó qué Santos, además de San Agustín, habían influido en
su vocación. El Papa nombró tres: San Juan Crisóstomo, del cual
dijo que pasó a las historia con el sobrenombre de “boca de oro” por su
extraordinaria elocuencia y belleza retórica,
Santo Tomás de Villanueva, fraile agustino español, arzobispo de
Valencia muy comprometido con los pobres y
Santo Toribio de Magrovejo, organizador de la Iglesia en el
virreinato del Perú, y que luchó por la justicia con los más
desfavorecidos.
El Papa comentó que al leer la vida de estos santos, pensó: si ellos
pudieron, ¿por qué no yo? y animó a no tener miedo a una vocación al
sacerdocio, a la vida religiosa o a otros servicios de la Iglesia.
También afirmó que la palabra de Dios siempre es fuente de
reconciliación, de paz y de justicia.
Mirian y Manu le preguntaron: ¿Qué es lo que quiere Dios de nosotros?
¿Cómo reconocer la voz de Dios? ¿Cómo ayudar a otros jóvenes a descubrir
la belleza de la Fe?
El Papa afirmó que el silencio es fundamental para escuchar la voz de
Dios, que hay muchas voces que son engañosas o interesadas y que las
ideologías pasan, pero la Verdad siempre permanece. Que no tengamos
miedo a expresar a otros lo que tenemos en el corazón. Que es muy
importante escuchar la palabra de Dios para dar luego testimonio de
Jesús, que nos ilumina y sostiene siempre en el camino. Jesús no nos
abandona nunca en nuestras caídas. También animó a los jóvenes a hacer
muchas obras de caridad con el amor de Dios en nuestro corazón.
Los últimos jóvenes en preguntarle fueron María y Fernando, este último
recién casado. Le expusieron su preocupación ante la IA y el acceso a la
vivienda y al mercado laboral. El Papa felicitó a Fernando por su
matrimonio, resaltando que es una vocación a la que no hay tampoco que
tener miedo, pues formar una familia le agrada mucho a Dios. Les dijo
que no hay que temer a los retos que nos plantea el futuro, que los
jóvenes están llamados a ser los protagonistas del cambio y que los
cristianos somos para la sociedad lo que el alma para el cuerpo. Les
invitó a ser siempre “sal” de la Tierra y “luz” del mundo. Para
finalizar dijo que la misión de un cristiano es ser muy humano, fiable,
honesto y caritativo y que la historia la cambiaremos con el Amor,
llevando a Cristo a todos los rincones de la sociedad.
El Papa, a petición de los jóvenes firmó una de las cruces que presidía
el acto. A continuación, comenzó propiamente la Vigilia de oración ante
el Santísimo. Se leyeron algunos pasajes evangélicos durante la misma,
también peticiones de los jóvenes, hubo además música y cantos, pero
sobre todo lo que predominó fue el SILENCIO, ese del que había hablado
minutos antes, tan importante para oír la voz de Dios y que sobrecogió a
los propios comentaristas de TVE.
La multitud de jóvenes asistentes se despidieron del Santo Padre con el grito:
¡Papa León, te queremos un montón!
En este vídeo puedes ver la Vigilia de oración completa
