Redacción: Gabriel Bravo
Fotografías: Santiago Daniel Ciarloni, Gabriel Bravo y Reme González
El viernes 22 se celebró la festividad de Santa Rita, con gran afluencia de gente en las Misas celebradas en la Basílica.
Durante las mismas se hizo la tradicional bendición de las rosas. En las homilías se comentaron aspectos relevantes de su vida. Al finalizar la misa de la tarde tuvo lugar la procesión de la Santa en torno al templo.
Rita nació en la región italiana de Cascia en 1381, hija de Antonio y Amata, conocidos por mediar en conflictos entre familias enfrentadas. Sus padres concertaron su matrimonio con Paolo, un hombre difícil, a pesar de su deseo de ingresar en la vida religiosa. Tuvo dos hijos que fallecieron jóvenes por enfermedad. Rita ofreció las muchas dificultades de su matrimonio al Señor influyendo en la conversión de su marido, que fue asesinado en el ámbito de las disputas familiares. Al quedarse viuda y sin hijos, solicitó el ingreso en el monasterio agustino de Santa María Magdalena, donde destacó por su oración, penitencia y atención a personas pobres y enfermas.
La rosa en uno de los símbolos asociados a Santa Rita, pues estando gravemente enferma le pidió una rosa de su huerto a una pariente que la visitaba. Esta, a pesar de que era invierno se encontró que milagrosamente una hermosa rosa colgaba de un rosal cubierto de nieve. La cortó y se la llevó a Rita. Esa rosa se conservó por mucho tiempo fresca y desprendiendo un intenso perfume.
Rita falleció en el monasterio en 1457. El papa León XIII la canonizó en 1900. Su santidad se expandió por Europa y América y se la considera patrona e intercesora de las “causas imposibles”, “abogada de los casos difíciles” y también de los problemas familiares.



