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Recordando a Carmen Sánchez

In memoriam, por varios parroquianos que te recuerdan con mucho cariño.


Silencio y Paz. 

Así empieza la oración Requiem por un Ser Querido del P. Ignacio Larrañaga.

Silencio y Paz.

Coincide que es la oración que Carmen eligió para despedirse en la misa funeral de esta tarde. Comentaba ella misma que la había escogido para que, en estos momentos, pudiésemos sentir paz y serenidad. 

No es casualidad que esta oración sea del P. Larrañaga, fundador de los Talleres de Oración y Vida. Carmen hizo dos de estos talleres, a los que ella asistió con mucha ilusión, y durante ocho años estuvo de animadora en el Círculo de Oración y Vida Betania. Estos talleres transformaron su vida, y formó vínculos estrechos con sus compañeras, con las que se reunió hasta justo antes de Semana Santa. Una de ellas explicaba que, a pesar de todo, Carmen nunca perdía la sonrisa. Jamás se quejó de su situación y confiaba mucho en Jesús. Desde la fe afrontó su enfermedad con gran serenidad y fortaleza, y expresó en más de alguna ocasión que este tiempo que le quedaba era un regalo que le daba Dios, porque le permitía prepararse para irse con Él. Entre compañeras se apoyaban mutuamente para hablar de momentos duros, y juntas formaron una familia espiritual.

Precisamente esta dimensión espiritual era muy importante para ella. De misa diaria, incluso durante la pandemia del Covid-19, acudía todas las mañanas a la Basílica de Santa María. Solía sentarse en el lado derecho de la nave central, en el tercer o cuarto banco, y durante la Exposición del Santísimo se ponía en primera fila, para estar más cerca del Señor. Siempre estaba dispuesta a ayudar, y si se lo pedían se sentaba arriba para encargarse de alguna lectura. Proclamaba la palabra de Dios de forma que siempre lograba transmitir con claridad el mensaje. Ese don lo supo aprovechar el grupo de teatro de la parroquia, que le asignó el papel de narradora para algunas obras y autos sacramentales que se representaron mientras el grupo estuvo activo. Además, colaboró como catequista desde el año 2019, acompañando a niños y niñas de Primera Comunión, y más tarde, al grupo de Confirmación. Estaba comprometida en transmitirles a todos muy bien su vivencia de fe y acompañó también a su nieto, Isaac, durante sus años de catequesis.

También formó parte durante años del equipo de Prensa y Comunicación. Dejó escritas en este blog textos muy cuidados en las que reflejaba su fe y su cariño por la parroquia. Hemos querido recopilarlos todos al final de esta entrada como homenaje a su trabajo y a su dedicación, y porque son un reflejo de cómo era: una persona cordial, directa y entregada a su familia.

Gracias, Carmen, por tanto. Tu comunidad parroquial reza por ti.

“Nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo” (Romanos 12:5).

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