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A propósito de Halloween
por Carmen Sánchez
No me gusta Hallowen. No lo celebro porque soy cristiana, y los cristianos celebramos la vida, no la muerte; además amamos la luz y la belleza y Hallowen es todo lo contrario: es oscuro, tétrico, exalta la fealdad y la superstición... brujas, demonios, esqueletos y majaderías varias.
Considero absurdo importar y celebrar festejos totalmente ajenos a nuestra cultura que, por cierto, tiene tradiciones mucho más arraigadas y acordes con la fe católica. Hablo de las festividades de Todos los Santos y Fieles Difuntos. En la primera honramos a todos los santos, tanto a los canonizados como a los desconocidos que ya han alcanzado la santidad y están en presencia de Dios y en la segunda, recordamos y oramos por los familiares, amigos y hermanos de la comunidad que han dejado la vida terrenal y necesitan nuestras oraciones para llegar a gozar de la gloria de Dios.
No logro entender que familias e incluso colegios católicos, fomenten el dichoso Hallowen y, sin embargo, no quieren o no saben hablarle de la muerte a los niños, buscando eufemismos cuando la muerte cristiana es esperanza a la verdadera vida, que es la vida eterna.
Dejémonos de pantomimas y carnavaladas, pidamos al Señor que nos dé la gracia de estar preparados para afrontar la muerte con la esperanza de la salvación y el gozo de contemplar la gloria de Dios y la resurreción de los muertos. Jesucristo venció a la muerte en la Cruz.
“Vulgaridades, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de lugar”(Efesios 5,4).
Recordando a Juan Afonso
por Miguel Estévez
Conocí a Juan en 2022 y, desde el primer momento, me resultó fácil llevarme bien con él. Aunque nuestra amistad es reciente, la sensación que tengo es la de conocerlo de toda la vida.
Juan nació en octubre hace ya 93 años en el barrio de San Mauro, al que subía todas las semanas para comer con su hermana. Hizo la mili en Ceuta y se casó joven con Elisa, con quien me consta que compartió un matrimonio feliz. Cuando ella falleció, hace más de diez años, contaba que su enorme creatividad fue lo que más le ayudó a sobrellevar su ausencia.
Su imaginación no tenía límites: dedicaba muchas horas a las manualidades y cada Navidad montaba en su casa un Belén impresionante que hasta salió en una noticia del Diario de Pontevedra.
También le gustaba mucho pintar. Usaba técnicas diferentes con semillas, jugaba con el color... En una ocasión decidió vender sus cuadros, y el dinero (una cantidad considerable) lo donó íntegramente. Recientemente se hizo algo parecido con las cajas de fruta que él mismo había pintado y que se encontraban en Meu Lar, ese lugar de encuentro que tanto disfrutaba. Juan era de los que no fallaban nunca. Era el rey indiscutible de los torneos de la Escoba que celebramos allí, y su ausencia la notaremos todos los que compartimos nuestro tiempo con él los martes por la mañana.
Además de estar involucrado en las actividades de Meu Lar, ayudaba al Equipo de Ornamentación poniendo a remojo las esponjas para las flores, y acudía a la Adoración Nocturna a San Bartolomé. También se dejaba ver en las fiestas parroquiales, incluso estuvo de parrillero en alguna churrascada. A la misa de 12:30h de los domingos en la Basílica tampoco faltaba, siempre sentado en el segundo banco del pasillo central, a la izquierda.
A Juan también le gustaba mucho pasear. Antes de salir, tenía por costumbre rezar siempre una Salve a la Virgen. Soy consciente de que en mis paseos con él en las últimas semanas había mucho de despedida. Hablaba sobre su pasión por el Barça, de sus viajes a la ciudad de Barcelona, de la gente que conocía y de su época en la que vivía cerca de la Capilla de San Roque. Creo que merece ser recordado como una persona noble, generosa y buena, que se preocupaba por los demás.
Gracias, Juan, por tanto. Saber que estás de camino al Cielo amortigua este gran golpe.
Rebobinando - Confirmaciones 2025
En '"Rebobinando" rescatamos algunos contenidos que nos encantaron el curso pasado. Las entradas se basan en momentos curiosos o inspiradores que hoy queremos compartir contigo.
Día de las Confirmaciones - 16 febrero 2025
Acción de gracias
Todos los días deberíamos dar gracias a Dios, pero hoy especialmente te damos gracias Señor Jesús por el camino de iniciación cristiana que han emprendido estos jóvenes y adultos desde su bautismo, y que han culminado hoy al recibir el sacramento de la confirmación.
Te damos gracias también, Señor Jesús, porque sabemos que ahora serás tú el amigo fiel que les acompañarás en esta nueva etapa de conocimiento y perseverancia en la fe adulta. No estarán solos y nunca les fallarás, porque tú mismo nos dices: "No os llamo siervos, sino amigos".
Gracias a sus familias por transmitirles la fe y haberlos
apoyado y animado y a los catequistas y sacerdotes que les han acompañado y guiado
en esta etapa.
Gracias, Señor Jesús.
Carmen Sánchez




